Margari’s Kid: una entrevista a 170 bpm con motivo de Samsara EP

Margari’s Kid

Bristol UK // Cádiz, Spain

#funeral jungle
#drum&bass
#autonomic

En 2017 lanzabas tu primer release en físico (Init 1 EP, Cosmic Bridge) y a finales de 2018 autoeditas un trabajo que lanzas exclusivamente por SC. Así de fluctuante es la figura de un productor de electrónica underground. ¿Cómo se lleva esa incertidumbre? ¿Influye en la propia forma de concebir y crear tu música?

No es casualidad. Siempre he tomado la música como un medio de desahogo y entretenimiento y no como un trabajo o un estilo de vida. Esto tiene la ventaja de hacer siempre lo que quiera, sin tener que estar obligado a satisfacer a un target o un público concreto. Obviamente, lo adecuado sería que las labels dejaran total libertad a los artistas, pero desgraciadamente esto escasea en la escena.

No me parecía oportuno sacar este último EP en Cosmic Bridge ya que el enfoque musical es totalmente diferente y por suerte o por desgracia los sellos discográficos tienden a estandarizar los proyecto y éste, por ejemplo, me tomó medio año trabajar solo con la idea lo cual me hacía temer que todo se perdiera una vez se lo entregara a un sello. Creo que tomarse esto de la música en serio limita bastante la diversión. Una vez que estás en el mercado ya no hay vuelta atrás.

Alrededor de la bass music, los ritmos rotos, el Juke o el Footwork sí hay buenos exponentes nacionales, pero quizás cuesta más encontrar aquí referentes enfocados en el Drum&Bass, un género que por su origen ha estado más vinculado al concepto rave y que nunca se ha consolidado como propuesta habitual en el circuito club, al menos en España. ¿Cómo y cuándo se inició esa inquietud por el Drum&Bass?

Supongo que será cuestión de suerte y tiempo. España tiene muy buenos productores, tanto en dnb como en cualquier género pero sin embargo no tienen otro remedio que buscarse las papas fuera del pais. Siempre he tenido la idea en la cabeza de que a España llega todo, 20 años tarde, pero llega. Ahora mismo en España está sonando un drum and bass más enfocado a la pista de baile y en el desfase pero mucho mejor eso que nada. Quien sabe si el año que viene se empiezan a valorar otras propuestas.

Mi inquietud por el dnb empezó a despertarse en mi desde bastante jovencito. Siempre me habian flipado los ritmos rotos y rapidos pero no fue hasta la llegada de internet cuando me metí de lleno en él. Artistas como Alaska, Corrupt Souls, Seba, Bad Company UK eran la banda sonora de mi adolescencia. Ya con el tiempo es cuando me he ido deslizando cada vez más y más al lado experimental.

Nuestra sensación aquí siempre ha sido que los años del boom del DnB ya habían pasado, pero últimamente, con el hype del dancehall y el revival del trance se está volviendo a ver más dub, Jungle y toda esa onda Jamaicana. Haznos un spoiler para que no lleguemos 20 años tarde y dinos qué está sonando ahora en Bristol.

Ciertamente un poco de todo. Es lo bueno que tiene Bristol, sales un martes y lo mismo hay una fiesta de rocksteady en un pub random y una de dnb halftime en otro. Si os diría que está habiendo un reborn bastante gordo del jungle o esos años tempranos de Metalheadz.

Puente Cádiz-Bristol. ¿Fuiste a Bristol precisamente por su trascendencia dentro del género o una vez metido en el D&B pensaste en desarrollarte allí?

Ya estaba bastante metido en el dnb y mi sueño siempre fue hacer mi vida en Inglaterra. No voy a negar que factores como que el actual sello en el que estoy sea de Bristol o que esta ciudad sea la cuna de la música experimental no influyeron. Pero la verdad es que me vine más a disfrutar de este pais que a intentar labrarme un futuro como artista.

Me vine en febrero de este año y lo que no me esperaba es la actitud de mente abierta de la gente y esa curiosidad cultural. En todos los aspectos pero especialmente en el musical. No podeis haceros una idea lo placentero que es decirle a alguien que haces autonomic y no solo no te ponen caras raras, si no que además saben perfectamente lo que es.

Lo nuevo se titula ‘Samsara’, un EP de 4 cortes + outro estructurado como la rueda de la vida budista: nacer y sufrir para después trascender. El mensaje no es muy optimista, pero la intención final invita a ponerle empeño. En el marco de una “vida de artista”, ¿es una reflexión ambiciosa que compartes o es autocomplacencia?

Es más que nada un intento de despejar incógnitas. Lógicamente, al igual que los mitos y las leyendas, no hay que tomárselo al pie de la letra. Son metáforas. Siempre he tenido demasiadas preguntas y demasiados cambios de opinión y el mejor medio que encuentro para quitarmelas es la música, o al menos el motor que hace que todo siga adelante por un corto plazo de tiempo.

Seguramente el año que viene saque otra referencia con una idea totalmente opuesta a esta y no pasará nada. Como ya dije antes, me gusta tomarme la música no tan en serio o intentar evadir los principios de uno mismo y usarla como una herramienta de comunicación. Que mi idea trascienda o no al final es lo de menos mientras haya gente dispuesta a querer escucharme.

Has trasteado también alrededor de una corriente precisamente muy fuerte en Reino Unido como es el wave y el Future Garage. Lo llamaremos “registro más withered”. ¿Cuánta retroalimentación de tu experiencia produciendo wave hay cuando estás trabajando a 170 bpm y viceversa?

Más de la que me gustaría. A la hora de trabajar en los 170 se nota la gran influencia melódica y ‘atmósferica’ con la que funciono en otros registros y hay veces en las que me es imposible sonar duro y áspero.

Qué no te hemos preguntado que creías que sí te íbamos a preguntar.
Sobre Rosalía.